
Siempre abriendo en grande sus tres sentidos, uno constata que la persona le incita a un contacto más personal y más íntimo, sea por medio de un contacto físico, sea por medio de una actitud suave.
Su manera de vestir no toma en cuenta el buen gusto, pero viene a ser sensual sea por medio del uso de materiales agradables de tocar, sea por medio de un look sexy.
Generalmente, habla menos que sus interlocutores y comunica con indirectas que pueden conducir sea a una gran complicidad con ciertas personas, sea a una gran incomprensión con otras.