
Así como lo decíamos, uno abre en grande sus tres sentidos, y en este caso, uno constata que es su escuchar que se solicita más. La persona habla bien dominando correctamente sus intervenciones, sus frases y sin interrumpir a su interlocutor.
Su manera de vestir puede ser atildada o descuidada, discreto o provocante según el mensaje deseado, sus ademanes son moderados, su mirada es recta. La persona está a sus anchas en conversaciones formales tales como las cenas de familia o en el medio profesional, su humor se sitúa sobretodo en la narración.
Organiza con mucho gusto actividades colectivas.